“Todo poema confecciona un mapa. Una geodesia para que no pueda extraviarse la mirada o el paisaje. Una cartografía del aire, en cualquier caso, para un hombre que cae.
La caída, el tránsito o viaje vertical que determina estos poemas va desde la evidencia de la presencia del Otro a la imposibilidad de su Compañía. De los trabajos de la palabra en las cosas al fracaso de las cosas en sus nombres.
El hombre que cae es una tentativa expedicionaria. Tentativa, porque, a fin de cuentas, un escritor sólo es un hombre muy débil que siempre está dispuesto a contarnos cuándo nació, cuándo ha nacido, cuándo nacerá, cuándo está dispuesto a nacer, cuándo piensa que podrá nacer, si nacerá o no.
Invención de la piel o experiencia del extrañamiento en el mundo.
De lo simple a lo oculto, en cualquier caso”. (Jon Obeso)

invención de la piel